mar

24

oct

2017

LA LIBÉLULA

Tensión estética de un lenguaje que sobreasciende o precipita su cadencia hacia el fondo de un abismo transitorio. Vida y verdad confundidas en un gesto de amor vulnerado y extremo. Anhelo del Ser  atravesado por su trazo. El espacio epidérmico se prolonga, salvaguarda el territorio de la infancia, de una inocencia que se ha visto interrumpida: imagen fragmentada de un espejo acústico e invisible.

La libélula, poemario de Amelia Rosselli (París, 1930-Roma, 1996) publicado por Sextopiso, describe la experiencia íntima de quien se debate, como en una lucha desesperada, entre el deseo libre de existir y la sujeción a una forma reconocible que la realidad impone y limita. Respiraciones del Ser que se despliega en la espiral del lenguaje, en las torsiones y extensiones de su fraseo melódico y rupturista. Línea marginal cuya progresión, mezcla de desasosiego vital y plenitud, se eleva como una plegaria de difícil equilibrio espiritual, donde las palabras, desposeídas del peso de su materialidad tangible, pero desesperadamente grávidas, pugnan por alcanzar el grado de significación y permanencia que permita descubrir el índice proverbial de su designio.

El poema se muestra, entonces, como una suerte de envoltura biológica, como un aliento súbito cuya oscilación errática, intuitiva de sus emociones, profundamente existencial,  contiene el vínculo de su milagro: transparencia del Ser que se contempla en el rostro humano de Dios, -¿herencia neoplatónica vía Plotino?- en cada uno de los fenómenos de la existencia que acredita. El paisaje interior –único ámbito de la libertad posible- se transforma, de esta manera, en el paisaje exterior; el afuera es el adentro, lo visible es lo invisible; el y el yo; sí, la trascendencia.

Delirio frágil de una identidad que se adivina y piadosamente refiere su grado de luz inmisericorde porque no puede, no ha podido mitigar el peso de la culpa, la herencia intempestiva de su amor filial y donde parece advertirse la influencia de Songs of innocence de William Blake: «Siento cómo los ángeles perversos me llaman a la piedad, siento cómo la linfa se retrae a los ancestros cansados, siento cómo la piedad me envuelve a mí y toda la piedad,  toda la mesa preparada, a los abismos de la piedad, el himno nacional decaído, el abismo de la voluntad. Siento cómo la babosa esparce su sangre entre los coágulos más inocentes del interior de la tierra profunda, escondida, siento cómo la inocencia se convierte en enfermedad, siento cómo el infierno se apodera de los mejores.»

 

 

Una mano tibia asciende y pulsa la rotación estacionaria de su sueño.

 

¿La libélula?

 

FRAGMENTO POEMA

 

“O amore che mi tieni fervida e blu fuori dal

mondo che non regge al suo tintinnio di merce

buttata dal mercante. O puttana dalle meravigliose

orecchie o catrame che non si svincolò così presto

dalla terra, o paazzo del la carià. Più morta

che viva, più viva che savia. Più morta che savia.

Più reale della tua luce improvvisa”.

 

“O amor que me mantiene fervorosa y azul lejos del

 mundo que no controla su tintineo de mercancía

desechada por el mercader. O puta de maravillosas

orejas o alquitrán que no se retiró a tiempo

de la tierra, o palacio de la caridad. Más muerta

que viva, más viva que cuerda. Más muerta que cuerda.

Más real que tu luz inadvertida.

 

 

Traducción de Esperanza Ortega

 

 

 

 

 

 

 

 

jue

29

jun

2017

PASOLINI

“Cuando encontraron su cuerpo, Pasolini yacía boca abajo, con un brazo ensangrentado y el otro escondido bajo el cuerpo. Su pelo, lleno de sangre, cubría su frente excoriada y desgarrada. Su cara, deformada por la hinchazón, estaba negra de tantos moratones y heridas; negros y rojos de sangre también sus brazos y las manos. Los dedos de la mano izquierda estaban fracturados y cortados; la mandíbula izquierda, fracturada; la nariz, aplastada y desviada a la derecha; las orejas, cortadas por la mitad (…) Tenía un terrible desgarro en el cuello y la nuca; diez costillas fracturadas, igual que el esternón; el hígado desgarrado en dos puntos…”.

(Autopsia del cadáver de Pasolini, Corriere della Sera del 2 de noviembre de 1977.)

 

Comienzo esta reseña sobre la poesía de Pasolini aludiendo a su asesinato. La tentación —lo fácil— hubiera sido calificar “el hecho” de atroz, abominable, salvaje, inhumano; es decir, añadir toda una suerte de adjetivos que permitieran figurar, de la manera más aproximada, la experiencia del HORROR. Pero el HORROR no puede aprehenderse, acotarse en términos puramente lingüísticos. Quiero decir que hay siempre un exceso, un “núcleo real” que se torna insoportable y resiste, con toda la violencia de que es capaz, cierta articulación significante que permanece como un resto amputado pero sostenido en la naturaleza íntima del ser que somos. Esto lo había entendido el poeta —cineasta, dramaturgo— cuando, en un alarde de lucidez testamentaria, concibió Saló o los 120 días de Sodoma. Si el individuo, la sociedad en su conjunto, lleva hasta las últimas consecuencias la arbitrariedad de su deseo, si el deseo mismo adhiere la marca de un imperativo que ignora todo límite salvo el de su propia satisfacción; si el otro — mi semejante, acaso yo mismo—  pasa a ser un instrumento de goce a través del sufrimiento y alienamos nuestra voluntad al PODER, si ese PODER se instrumentaliza como una voluntad inexorable de CONSUMO, entonces aparece el HORROR; es decir, la imagen de un rostro homogéneo y deshumanizado que nos fagocita.

Esta perspectiva, apreciable en la teoría hegeliana del amo y del esclavo —la cultura como el producto del trabajo del esclavo sobre la materia para satisfacer al amo— e incorporada a la doctrina marxista de la lucha de clases, constituye una parte fundamental de la experiencia poética de Pasolini, a tal punto, que no puede concebirse fuera de ese marco. De ahí su voluntad transformadora de la realidad, el impulso redentor y esperanzado de su gesto, la inocencia subvertida de una dialéctica que concibe al hombre como el fruto desasido de un sueño atávico que aspira a liberarse del peso de la Historia tal y como ésta ha sido concebida, dejándose, paradójicamente, penetrar por esa misma Historia convertida en mito. Mito de la juventud del hombre, de un incesante renacer. No se trata, por tanto, de abolir la Historia ―esa sería la pretensión fascista, como sugiere Salò―, sino de transformar su dinamismo, de revitalizarla: “(…) Cuanto más vano es/ ―en este vacío de la historia, en esta/ resonante pausa en que la vida calla―/ todo ideal, mejor se manifiesta/ la admirable sensualidad/casi alejandrina, que todo burila/ e impuramente enciende…”.

Al mismo tiempo, se revela en el poeta una desesperada exuberancia vital, un esfuerzo desiderativo, una tensión propedéutica que  intuye el desgarro existencial de quien se sabe en cierto modo desplazado de la vida y fatalmente sujeto a ella. Un pathos trágico y exorbitado que encarna su viacrucis personal y herético de profundas resonancias edípicas, como atestiguan estos versos que evocan la relación con su madre: “Ya que sobrevivo en un largo apéndice/ de incansable, inagotable pasión/ ―cuya raíz está en otro tiempo―/ sé que una luz, en el caos de la religión,/ una luz de bien, redime/ mi exagerado y desesperado amor…/ (…) La casa está llena de sus enjutos/ miembros de niña, de sus labores:/ incluso de noche, en el sueño, secas lágrimas/ lo recubren todo: y una piedad antigua, tan tremenda me asfixia el corazón/ al volver a casa que gritaría, me quitaría la vida”.

La religión de mi tiempo (1961),  poemario de Pasolini bajo el que Nørdicalibros ha reunido la obra lírica fundamental del autor —si exceptuamos Los poemas de Cassarsa y El ruiseñor de la iglesia católica—, agrupa, además del citado, Las cenizas de Gramsci (1957), Poesía en forma de rosa (1964) y Transhumanar y organizar (1971). La traducción, impecable, ha estado a cargo de Martín López-Vega, quien afirma que la importancia de esta obra reside en “su falta de pudor, primero; no se esconde nada a sí mismo. Luego, su lucidez para reflexionar sobre ese material y convertirlo en materia de reflexión política. Su elogio de la diferencia, del derecho a la disidencia absoluta. Su entendimiento de la soledad que eso produce”. Yo añadiría, su declarada intención provocadora, la violencia inusitada de sus imágenes, la denuncia permanente de los resortes del PODER que nos somete, la evocación transgresiva del sexo y la muerte. “Escandalizar es un derecho ―dirá―, como ser escandalizados es un placer”.

Nadie como Pasolini supo advertir el peligro de una sociedad de consumo volcada hacia sí misma e ignorante de su identidad. “El consumismo consiste en un cataclismo antropológico propiamente dicho; y yo vivo, existencialmente, tal cataclismo, que, al menos por ahora, es pura degradación: lo vivo en mis días, en las formas de mi existencia, en mi cuerpo”.

Comprendemos por qué Salò es, entre otras cosas, una espeluznante manera de denunciar el PODER y la progresiva pérdida de identidad del hombre, que asume para sí el valor de una mercancía, lo que Marx denominó fetichismo de la mercancía y que no es sino “la forma fantasmagórica de una relación entre las cosas” (Zizek).

El júbilo hedonista y la celebración del cuerpo habían dado paso a un desencanto fúnebre y terrible: un impulso tanático lo devoraba y cada vez se encontraba más solo. “He deseado mi soledad./ Por un proceso monstruoso/ que tal vez solo podría revelar/ un sueño soñado dentro de otro sueño…/ Y, finalmente, estoy solo./ Perdido en el pasado/ (pues hay una única época en la vida del hombre).

Pero hay algo más. Esa lucha de Pasolini por desenmascarar el PODER y llevar hasta las últimas consecuencias su impostura era, al mismo tiempo, una lucha perdida de antemano con sus propios fantasmas, una manera de desenmascararse y cumplir un rito expiatorio sin redención posible. Una mirada furibunda que regresaba convertida en emblema litúrgico y padecimiento. Como recoge E. Siciliano en su portentosa biografía: “Es cierto que no sentía ya el goce del eros; es cierto que su angustia era incapaz de acallarlo. La abjuración del cuerpo, del sexo de los muchachos de mala vida, no era fruto de un manierismo intelectual. El río del tiempo había arrastrado imágenes e ideales”.

Tras la reapertura del caso en 2009 y la presentación de pruebas que, en su momento, fueron pretendidamente ignoradas, se tiene la sospecha de que el crimen respondió a causas políticas. Tres hombres (calabreses o sicilianos) en complicidad con Pelosi (ragazzo di vita que se hallaba con Pasolini en ese momento y que confesaría ser el único autor del asesinato) atacaron al poeta la noche del 2 de noviembre de 1975 hasta matarlo.

Su denuncia del PODER, encarnado por el Partido Democristiano, desde sus Escritos corsarios y sus Cartas luteranas y la posibilidad de que saliera a la luz una novela, Petróleo, en la que había estado trabajando y donde se desvelaba la lucha entre Enrico Mattei (presidente de Eni) y Eugenio Cefis (presidente de Montedison), dos empresas que controlaban el sector petroquímico en Italia, pudo ser el motivo. Parece ser que Cefis estuvo implicado, dadas sus conexiones con la mafia, en la muerte de Mattei en 1967. Además, el autor estaba siendo extorsionado por alguien que había robado algunos carretes de la película Salò. Aquella noche Pasolini, presumiblemente, habría aceptado un encuentro para recuperar el material cayendo en una trampa “como un ciego al que se le escapa/ en la muerte una cosa que coincide/ con la vida misma”.

La lectura de su obra es absolutamente imprescindible.

 

CANTO CIVIL

 

Sus mejillas eran frescas y tiernas,

y tal vez eran besadas por primera vez.

Vistos de espaldas, cuando las volvían

para regresar al tierno grupo, parecían más adultos,

con los abrigos sobre los pantalones ligeros. Su pobreza

olvida el frío del invierno. Las piernas un poco arqueadas

y los cuellos gastados, como los hermanos mayores,

ya ciudadanos desacreditados. Ellos no tendrán precio aún

por algunos años: y nada puede humillar a quien

no puede juzgarse así mismo. Mientras lo hagan

con tanta, increíble espontaneidad, se ofrecerán a la vida;

y la vida a su vez les reclamará. ¡Están tan preparados!

Devuelven los besos, saboreando la novedad.

Después se van, tan imperturbables como han venido.

Pero dado que están aún llenos de confianza en la vida que los ama,

hacen promesas sinceras, proyectan un futuro prometedor

de abrazos y de besos. ¿Quién podría hacer la revolución

—si es que hubiera que hacerla— más que ellos? Decídselo: están

[listos,

todos del mismo modo, así como abrazan y besan

y con el mismo olor en las mejillas.

Pero no será su confianza en el mundo la que triunfe.

El mundo tendrá que dejarla de lado.

 

Traducción: Martín López-Vega

 

 

sáb

27

may

2017

FERIA DEL LIBRO DE MADRID

mié

19

abr

2017

LA NOCHE DE LOS LIBROS 2017

PRESENTACIÓN DE ATAVÍOS DEL CREPÚSCULO

EN LA LIBRERÍA RE-READ

VIERNES, 21 DE ABRIL A LAS 20:00

O´DONNEL, 28

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vie

24

mar

2017

"ATAVÍOS DEL CREPÚSCULO"

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lun

13

feb

2017

EL OTRO SUEÑO

 

Un sueño trágico, quizá, el de nuestra existencia; y como todo sueño, como nosotros mismos, condenado irremediablemente a desaparecer. Así, entre el sueño y la vigilia, entre la identidad figurada de lo que existe como representación y la existencia misma de una literalidad figurada en lo real del sueño: nuestra transformación.

 

Eso debió de pensar Franz Kafka para quien la vida, sujeta siempre a un dormir vigilante, a un soñar despierto, habría sido materia insomne de escritura, de esa escritura del desastre cuyo don no recibimos pero sospechamos propio, extrañamente familiar a nuestra condición humana, aunque y a pesar de toda actividad interpretativa sea finalmente metamorfoseada en otra realidad; acaso el simulacro quitinoso de una superficie que, como la imagen del insecto, certifica nuestra apariencia monstruosa y reversible. ¿Reversible?

Este hecho, no por insólito menos real, es abiertamente delirante. "Y en la obra como recuerda Blanchot reposa en silencio la misma interrogación, dirigida al lenguaje tras el hombre que escribe y lee, por el lenguaje hecho literatura."

Porque somos eso: literatura de un sueño nunca escrito o todavía por escribir, una irrealidad que se despliega sobre un fondo de ausencia.  Y las palabras, esa sucesión de multiples patitas que se agitan sus pendidas en el vacío de la indeterminación, nos interrogan."Y los ojos Panero dixit― se abren una vez más/ para contemplar el fin del poema". Y súbitamente despertamos. 

 

 

 

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jue

29

dic

2016

LOS MUERTOS DE RULFO

En esa extraña región intransitable en que consiste el universo personal de Rulfo, habitada por rostros fantasmales de lo familiar y un paisaje devastado que florece como el ámbito proscrito de una ensoñación, se erige un monumento funerario de la vida: Pedro Páramo.

Es ésta una historia de aparecidos, una novela alucinada y poderosamente poética, un poema articulado en los registros de la prosa más elaborada y mercurial. Sólo así puede constatarse la dureza extrema con que son relatados los hechos y el oscuro itinerario que ha de recorrer, como un muerto más que nos implora, Juan Preciado. Una promesa hecha a su madre le hace emprender un viaje que se mostrará como definitivo: la muerte marcará el signo de nuestro protagonista desde el principio mismo de la narración: "Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, una tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera."

Lo que ignora nuestro protagonista es que esa promesa sellará, si no lo había hecho antes la huella indeleble de su filiación, el curso de su existencia aun antes de llegar a sospecharlo. Para cuando quiera darse cuenta, será demasiado tarde; o demasiado pronto, según la perspectiva que uno adopte a este o al otro lado de la vida: "Llegué a la casa del puente orientándome por el sonar del río. Toqué la puerta, pero en falso. Mi mano se sacudió en el aire como si el aire la hubiera abierto."

Esta narración, este diálogo de muertos se sucede a través de un entramado de historias y saltos cronológicos, de voces, de ecos, de fragmentos que se desprender dentro de una atmósfera cargada de onirismo fúnebre no debemos olvidar la influencia cinematográfica del escritor; estamos en el territorio en que vida y muerte coexisten indiferenciados y en que los personajes se sitúan a uno y otro lado de esa frontera atemporal presidida por la muerte. La duración de un tiempo suspendido, de un tiempo mitificado de la realidad vivida en sombra, anula, a través de la arquitectura poética del lenguaje "el tiempo por medio de la muerte", lo que nos permite "ingresar al eterno presente que es la muerte", como muy acertadamente señalara Carlos Fuentes.

Ella, la muerte; y ellos, los muertos serán quienes reconstruyan, a partir de la evocación de sus vivencias pasadas, los acontecimientos terribles de Comala. Albergarán, si es que alguna vez llegaron a hacerlo, la esperanza desengañada de un paraíso perdido; algo soñado, finalmente, nunca real. 

No habrá piedad en esta narración, ni descanso; sólo un continuo ir y venir, un errar eterno e involuntario como almas en pena de este limbo o purgatorio; de este espacio infernal. El abismo es demasiado profundo y la culpa (para aquellos personajes que sufren de ella, porque sufren) actúa como un estímulo terrible, pues han sido condenados a un proceso de aniquilación física y moral desde el principio de los tiempos.

Un personaje, Susana San Juan, único amor de Pedro Páramo y, por tanto, sometido a la violencia de su imposibilidad, aparece, encerrada en la elípsis de su delirio nocturno, sobre este territorio desolado; como si la inocencia sonámbula que desprenden sus palabras le otorgara un grado de clarividencia y redención poética a la vida que ha dejado de existir: "Y los gorriones reían; picoteaban las hojas que el aire hacia caer, y reían; dejaban sus plumas entre las espinas de las ramas y perseguían a las mariposas y reían. Era esa época. En febrero, cuando las mañanas estaban llenas de viento, de gorriones y de luz azul. Me acuerdo. Mi madre murió entonces. Que yo debía haber gritado; que mis manos tenían que haberse hecho pedazos estrujando su desesperación. Así hubieras querido tú que fuera. ¿Pero acaso no era alegre esa mañana? Por la puerta abierta entraba el aire, quebrando las guías de la yedra. En mis piernas comenzaba a crecer el vello entre las venas, y mis manos temblaban tibias al tocar mis senos."

A veces, en ciertas noches olvidadas del invierno, cierro los ojos. El lejano e interminable horizonte del paisaje me conmueve en su mudez y advierto, a pesar de su silencio, el ruido sordo de unos pasos que se adentran en mi estancia desvelando su quietud. "Serán me digo los muertos de Rulfo dialogando bajo el cielo nuevamente", ¿o son, tal vez, los míos?

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sáb

10

dic

2016

POESÍA Y CONOCIMIENTO

La poesía es creo haberlo dicho en alguna ocasión una tentativa de desvelar, a  través del lenguaje, el sueño del Otro en el que estamos atrapados. Esta alusión a la otredad, de claras referencias deleuzianas: "Si vous êtes pris dans le rêve de l'autre, vous êtes foutu", no agota, sin embargo, la extensión del concepto; antes bien, refiere una parte sustancial del problema que nos atañe: la cuestión acerca de la naturaleza del lenguaje poético y el objeto de su creación.

Porque si la palabra viene del Otro, del Otro que yo soy  "Je suis autre, según sentencia Rimbaud, si irrumpe como un hecho involuntario, no es sino al precio de interrogarnos. ¿Quién soy yo? o ¿qué quiere el Otro que yo soy de mí?; enunciaciones que la palabra, articulada en el mensaje de lo hablado y, naturalemente, de lo escrito, plantearía, de entrada, a todo sujeto portador de lenguaje, más aún si este lenguaje es resultado de una voluntad poética, de la necesidad de creacíon de un orden nuevo que difiere de la realidad. Aquí, no obstante, y a pesar de la protesta existencial que se manifiesta en todo acto creativo, cabría decir que la poesía no se opone a la realidad, es ella misma una realidad hecha artificio. He ahí el valor del Arte. De la vida transubstanciada en Arte.

Y es por esto que el poeta, el creador, se vuelve sobre el espejo de su discurso, constituido éste como un objeto estético para dar razón de su ser y, claro está, como confirmación de su existencia. Una existencia, sin duda, precaria, problemática, toda vez que arriesga no sólo el poema, su entidad como objeto de sublimación elevada a categoria de Cosa, sino el sentido mismo que el poema encierra: "Todo verdadero poema corre el riesgo de carecer de sentido, y no sería nada sin ese riesgo", afirmaba Derrida.

Entre el sentido y la pérdidad de sentido, el poeta construye un discurso que es y no es, que significa y no significa aquello que dice, pero que, inexorablemente, se le impone como un hecho de discurso. Literalmente es hablado por el lenguaje, algo en él habla y sólo tiene realidad dentro de los límites del poema.

La experiencia poética, por tanto, revela, en el mismo acto de creación, un conocimiento de la realidad sujeta al proceso de escritura de quien escribe. "El poeta como muy bien afirmaría Valente no opera sobre un conocimiento previo del material de la experiencia, sino que ese conocimiento se produce en el mismo proceso creador". Su validez, a efectos de verdad, sólo es asumible dentro del marco del poema y, por tanto, "el acto de su expresión es el acto de su conocimiento". El objeto, pues, de conocimiento, es desconocido a priori y solamente el acto de escritura va figurar la posibilidad de su aprehensión. La palabra adquiere valor en la medida en que se vuelve escepcional, en que la experiencia de la escritura la hace única, irrepetible, fugaz.

jue

24

nov

2016

MARCOS ANA (1920-2016)

Recuerdo tu profundidad humana y, pese a esa exhuberante vitalidad que te acompañaba, un vago sentimiento de tristeza en tus ojos.

En esos breves instantes de conversación, dictados, sin duda, por tu generoso afecto, logré trasladarte (necesitaba compartirlo contigo) que mi abuela, Julia Magano, había sido represaliada por el régimen franquista. "Estuvo te dije en la cárcel de Ventas aguardando su ejecución. Después del juicio sumarísimo, la pena le fue conmutada, ya que no pudieron demostrar con hechos probados las acusaciones de que fue objeto". Tú, paciente, me escuchaste deslizando palabras llenas de fraternidad y solidaria lucidez.

Luego, claro, te pedí que me dedicaras un ejemplar tuyo de Decidme cómo es un árbolSu lectura fue para mí un ejemplo de compromiso ético y coraje, pero, sobre todo, lograba resarcir con tu testimonio la historia personal de muchos otros que no llegaron a vivir para contarlo, pues habían sido asesinados. Una parte de la memoria colectiva de quienes perdieron, perdimos la guerra, se recuperaba dolorosamente en cada una de las páginas del libro y en tus palabras yo encontraba el aliento de una íntima emoción. "La recuperación de la memoria histórica decías no es para pedir responsabilidades personales contraídas en el pasado, sino para situar la Historia en su lugar, arrancar del olvido a nuestras víctimas y cancelar de una vez los procesos y condenas incoados por un régimen ilegal, impuesto por las armas frente a la legalidad republicana.

Ahora que nada escuchas, amigo, y permaneces mudo en esa "noche eterna de los tiempos" que a todos nos aguarda, quiero que sepas que seguiremos luchando, como tú lo hiciste, para defender la libertad.

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mié

23

nov

2016

Muerte en Venecia

¿Puede la Belleza poseer un único rostro, un rostro definitivo más allá de la apariencia? Para Gustav Aschenbach, protagonista de La muerte en Venecia, novela publicada por Thomas Mann en 1912 y que admirablemente llevaría a la gran pantalla el director italiano Luchino Visconti en 1971, esa es la cuestión obsesiva que, sin duda, le atormenta.  

 

Trasunto del propio Mann (y del músico Gustav Mahler), Aschenbach decide, aquejado de una profunda crisis existencial, emprender un viaje que le lleva a alojarse en el Gran Hôtel des Bains del Lido, en Venecia. Allí dará inicio una progresiva transformación de la conciencia creadora del escritor hacia el desorden de los sentidos  fruto de su encuentro con el joven Tadzio. “Le hablaba de los ardientes temores del hombre sensible cuando sus ojos contemplan un símbolo de la Belleza eterna, le hablaba de los apetitos del no iniciado, (…) del terror sagrado que invade al hombre de sentimientos nobles cuando se le presenta un rostro semejante al de los dioses, y cómo un temblor le recorre y, fuera de sí, apenas si se atreve a mirarlo, y venera al que posee la Belleza y hasta le ofrendaría sacrificios.” Lo que hasta ese momento había participado de un cierto equilibrio y perfección formal en la búsqueda de la tan ansiada  elevación de Espíritu; condesciende a la inercia pasional y subterránea de lo desconocido y revela, en el seno de lo insondable, el verdadero “orden” de ese impulso creador: el dios extranjero que le habita. Mas, ¿no es el artista el depositario de una voluntad capaz de conferir orden al caos, vida al objeto, identidad a lo creado? ¿Cómo podría quien vuelve su rostro hacia el abismo y se ofrece al espectáculo de una contemplación embriagadora eludir el resplandor?

 

 

En la lejanía, Tadzio parece señalar un punto en el horizonte infinito. Aschenbach, finalmente, ha llegado a comprenderlo: la muerte es, al cabo, condición de lo perfecto, el verdadero rostro de la Belleza.

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jue

03

nov

2016

Esculpir en el tiempo

Bajo la superficie de la realidad ordenada por el discurso lógico y a cuya contemplación pasiva la mirada se acomoda, Tarkovski descubre el valor asociativo de la imagen poética que figura dicha realidad. Corresponde al espectador desvelar el sentido profundo que encierra, dentro de sí, el conjunto de las imágenes representadas; pues sólo mediante esta experiencia subjetiva que determina, en parte, su visión del mundo, puede aflorar el sueño de otra realidad, desvelándola.

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lun

25

may

2015

Mallarmé

Si en la noche demorada de Tournon, apenas entrevisto bajo el cielo, hubiera pulsado su Azul; sin duda, bien que torturado por la sombría presencia de la Nada, el verso -como efectivamente sucedió-  habría correspondido al vacío de su forma  . Y yo sería Mallarmé. "Pintar no la cosa, sino el efecto que produce". Y de seguro andaría especulando -como ahora especulo- el tránsito del Ser en el lenguaje, el espejo creativo, la algoritmia, la proporción matemática y el orden inverso que precede al resplandor. O Absolu!

dom

24

may

2015

24M

"La política consiste en realizar. La política se parece al arte en ser creación. Una creación que se plasma en formas sacadas de nuestra inspiración, de nuestra sensibilidad, y logradas por nuestra energía. La política es, pues, confianza en el esfuerzo, optimismo. No hay política de hombres desengañados, de hombres tristes; no hay política de hombres circunspectos, que no quieren arriesgarse a fracasar; no hay política de hombres fútiles; la política está reñida con el esnobismo. (...) No temáis que os llamen sectarios. Yo lo soy. Tengo la soberbia de ser, a mi modo, ardientemente sectario, y en un país como éste, enseñado a huir de la verdad, a transigir con la injusticia, a refrenar el libre examen y a soportar la opresión, ¡qué mejor sectarismo que el de seguir la secta de la verdad, de la justicia y la del progreso social! Con este ánimo se trae la República (...) La libertad no hace ni más ni menos felices a los hombres; los hace, sencillamente, hombres."Manuel Azaña.

lun

23

feb

2015

LA SOMBRA


                                                      "Yo no soy yo.

                                                       Soy este

                                                       que va a mi lado sin yo verlo".

                                                                       Juan Ramón Jiménez

 

 

A la region insondable de lo inconsciente la luna ha opuesto el espejo de su Sombra. Este encuentro decisivo refiere, sobre un fondo de oscuridad corpórea, la negatividad de sus impulsos y acredita el espacio invisible de toda identidad. El reflejo abisma su estatura e interroga la imagen de ese evento especular bajo el cielo anochecido que desciende cuando la luz aguarda. Luz o espejo irredimido de la Sombra.

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dom

01

feb

2015

Ciudad sin sueño

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. 
No duerme nadie. 
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas. 
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan 
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas 
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros. 

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. 
No duerme nadie. 
Hay un muerto en el cementerio más lejano 
que se queja tres años 
porque tiene un paisaje seco en la rodilla; 
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto 
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase. 

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! 
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda 
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas. 
Pero no hay olvido, ni sueño: 
carne viva. Los besos atan las bocas 
en una maraña de venas recientes 
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso 
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros. 

Un día 
los caballos vivirán en las tabernas 
y las hormigas furiosas 
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas. 

Otro día 
veremos la resurrección de las mariposas disecadas 
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos 
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua. 
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! 
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero, 
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente 
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato, 
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan, 
donde espera la dentadura del oso, 
donde espera la mano momificada del niño 
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul. 

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. 
No duerme nadie. 
Pero si alguien cierra los ojos, 
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo! 

Haya un panorama de ojos abiertos 
y amargas llagas encendidas. 

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. 
Ya lo he dicho. 
No duerme nadie. 
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes, 
abrid los escotillones para que vea bajo la luna 
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.


Poeta en Nueva York. Federico García Lorca


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mar

23

dic

2014

Fantasmagorías

 

Una aproximación vertiginosa, el multiverso cegador que hibrida como un destello en la conciencia; todo aquello que conforma la apariencia de tu sola identidad. ¿Dónde tu verdadero rostro? Nunca lo sabrás. Pero necesitas creerlo, desplegar el vuelo de la fantasía -¿sueño de la realidad?- , saturar de ilusión ese espacio de inmaterialidad tangible sobre el futuro tiempo del presente.

 

 

 


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jue

13

nov

2014

CYGNUS X-1 (Björn Dahlem)

Rara avis in terris nigroque simillima cygno habría dicho Juvenal al contemplar ese prodigio. Pero este destello cegador, esta implosión irrumpe desde dentro de la propia naturaleza. Todo lo que origina el poderoso acto de creación, la afirmación del ser que se contempla en el espejo de esa bóveda celeste, lleva en sí el germen de nuestra finitud. ¿Desequilibrio cósmico o fatum sideral?


Como el canto elevado del cisne hacia su muerte, el ser gravita en torno de ese centro que es la eternidad.



sáb

20

sep

2014

La voz de Pasolini

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dom

31

ago

2014

LA CINTA BLANCA

Con implacable lucidez desliza Haneke su cámara; aproxima al espectador a esa región oscura de la condición humana donde se dan cita nuestros demonios. 

Estamos en Eichwald, un pueblo protestante del norte de Alemania, próximos al inicio de la Primera Guerra Mundial. Una serie de terribles acontecimientos (anunciados por una voz en off que sitúa la acción y que pertenece a un antiguo maestro del pueblo)  ponen de relieve, pese a las apariencias, la atmósfera malsana, enfermiza que rodea a los habitantes del lugar. Nada, nadie es lo que parece. La inocencia (Das Weise Band) puede albergar, como es el caso, la perversión más acusada, el horror en su forma extrema. 

¿Y cómo ha sido esto posible? Los ideales transmitidos, el valor de una educación demasiado axfisiante, el fundamentalismo religioso que conduce a los conceptos de pureza y absoluto...desemboca, inevitablemente, en lo inhumano. Los niños son espejo de una mirada cruel que les somete; víctimas y verdugos de sus progenitores, no pueden sino manifestar las emociones repremidas, revelar la violencia que ellos mismos padecen.

 

No, no hay piedad, indulgencia ni resquicio en esta historia. Haneke disecciona, con admirable destreza y una coherencia discursiva apabullante, las máscaras del alma. 

 

Un retrato sombrío acerca del valor de nuestra educación y el mal al que puede dar origen. 

 

Una obra maestra. 

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lun

30

jun

2014

ARTHUR CRAVAN

"El arte es inútil, está muerto". ¿No reside precisamente en eso su grandeza? Así lo entendió Fabian Avenarius Lloyd, sobrino de Oscar Wilde, más conocido como Arthur Cravan.

 

Un dandy sin espejo, habían dicho. Un enfant terrible capaz de violentar la sociedad anquilosada y decadente de los artistas. Un poeta de la acción que boxeaba con la misma impostura y precisión que las palabras que exhibía. (Llegó a enfrentarse al gran campeón negro de los pesos pesados Jack Johnson).

 

El hombre que hizo de la vida su principal obra de arte: "No hay un solo artista noble que respire" . "Me cago en el arte y sin embargo si hubiera concocido a Balzac habría intentado robarle un beso", había fundado MAINTENANT, revista literaria de la que fue director, distribuidor y único redactor bajo diferentes seudónimos, en 1912. 

 

Cravan aullaba bajo la luna, subvertía la moralidad con la impudicia de quien refiere una inocencia desvelada: "...me daría una satisfacción cruel deshonrar a una maestra del jardín de infantes, más aún cuando, en el momento de quebrarla, tendría la impresión de estar rompiendo una lente de vidrio".

 

 "Ven si quieres disfrutar del ángel", le escribiría desde Méjico a Mina Loy, su amante.

 

En 1918 contraen matrimonio y al quedar ella embarazada deciden, debido al estado de precariedad en el que vivían, que Mina  viaje a Buenos Aires donde prometen reunirse en cuanto Cravan consiga el dinero para el pasaje. Nunca llegará. Su barco desapareció en el Golfo de Méjico sin dejar rastro.

 

 "Ningún dios viene a soñar sobre nuestro destino", había escrito.

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mié

07

may

2014

Omnia vanitas

Llevado por la vanidad y (¿a qué negarlo) un aire cierto de marcado pesimismo, el ojo devanea, recorre los estantes de la librería; repara, no al azar, en aquellos que, de suyo, considera; consciente, tal vez, del designio que le inclina: Iamque quiescebant voces hominumque canumque/ lunaque nocturnos alta regebat equos. ¿Ignora alguno estas Tristezas? Y prosigue, valedor seguro de la empresa que ambiciona y con el güelfo Cavalcanti deduce cuyo Amor se adueña y a ese lance se consagra:  Li mie' foll' occhi, che prima guardaro/ vostra figura piena di valore,/ fuor quei che di voi, donna, m'acusaro/ nel fero loco ove ten corte Amore (Mis locos ojos, en cuanto miraron/ vuestra figura llena de valor, / ellos de vos, mi dama, me acusaron/ donde su feroz corte tiene Amor). Ahora tiro los dados separado del secreto, ainsi que le fantôme d'ungeste. 

 

Mas, ¿qué saben los (de)funcionarios (defunctio) de la poesía actual?  

 

 

 

 

 

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dom

30

mar

2014

Epitafio

Leopoldo María Panero (1948-2014)

 

Una larga noche se cernía sobre él, un universo alucinado y transgresor; delirio en la oquedad de sus espejos, destrucción ficticia: agujero llamado Nevermore. Esta página en blanco donde ya nada se inscribe.

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lun

10

mar

2014

Materia de olvido

Un fulgor de lo oscuro, un aleteo. Como asesinato de la Cosa, la palabra propone un conocimiento (poiesis) que es, al tiempo, desconocimiento del deseo que sostiene y engendra. Esta mediación, este llamado a ser reconocido anticipa en el sujeto la presencia misma de un Otro del poema. Se opera así una transformación, un horizonte imposible del lenguaje que hace límite; figuración imaginada del discurso que lo contiene y eleva.

 

La palabra en su recorrido constituye materia de olvido, resto pretérito que permanece agazapado, enervado en el corazón mismo de su ausencia. 

 

                                      

                                        De la palabra hacia atrás 

                                        me llamaste

                                        ¿con qué?

                                                   

                                                       José Ángel Valente 

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mié

12

feb

2014

Almost Blue

El temblor aduce, matiza esa región de insondable intimidad, la herida profunda que desata el artificio, el solo abismo con que arriba la noche. Almost blue -susurra- Almost doing things we used to do. Quizá su tristeza fuera eso: el vértigo invisible de un voraz desasimiento, un salto al vacío. Luego el silencio.

 

Demasiado al final de su vida creyó reconocerse.

 

 

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mié

29

ene

2014

Otredad

La apariencia configura el espacio visible de la realidad, la ocultación en curso de lo humano, el universo especular que nos atañepues dentro habita, late hacia la superficie de su rostro un algo extraño que acontece: El Otro, el mismo, Borges dixit.

 

¿Ficción de la palabra? ¿Real del lenguaje?

 

                                      Lindhorst, los azules ojos de Veronika, el                                           registrador Heerbrand, Kreisler...

 

                                      Yo era Otro.

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mié

08

ene

2014

Quimeras

La altura de pensamiento, el coraje de su apuesta vital: el gesto sobre todo. De Luis Cernuda, que hizo de Hölderling paradigma del propio fatalismo, puede afirmarse con seguridad que no fue sino aquello a que su destino le llamaba: un poeta. Así, Cernuda, cuyo exilio interior participa de esa irrenunciable disidencia que vincula el esplendor de la derrota a tan resuelta afirmación, resume en su obra la fuerza del vivir más libre y más soberbio al tiempo que atestigua la expresión de una conciencia libertaria que, como en pocos, tiene en la Belleza razón de su existir. No eches de menos un destino más fácil, escribe. Una imagen de sí acontece y del hombre (acaso su demonio), configura la experiencia que la palabra  consagra a su ideal más alto; aspiración que hunde sus raíces en la tragedia helena y en su visión del mundo. Porque algo debe amarse mientras dura la vida. Así sea.

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mar

26

nov

2013

A Chloris

De Reynaldo Hahn (1874-1947), compositor de origen venezolano afincado en París, amante de Proust y excelente pianista, dejo esta hermosa pieza fin de siècle de inspiración barroca y basada en un texto del poeta y dramaturgo francés Théophile de Viau (1590-1626). 

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lun

18

nov

2013

Vislumbres

Al tono inicial de desencanto y abulia (contrastada sumisión crepuscular no exenta de avidez), sucede una sospecha de inminencia inquisitoria no atisbada sobre quien deduce oscuridades a la luz de un artificio que, no obstante, le conmina. El presente, con su sordo prosaísmo, evoca así la traslación de algún paisaje interior pretérito, es decir, mítico donde sólo el amor zahiere  y arranca del poeta su aherrojada lucidez. Instante único de negadora afirmación pues de ello resulta la Belleza: su turbadora inflorescencia.

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mié

06

nov

2013

Deducida materia

     DEDUCIDA MATERIA                     Beturia Ediciones
DEDUCIDA MATERIA Beturia Ediciones

Deducida materia, del poeta extremeño Pablo Jiménez, se sitúa dentro de una trayectoria creadora cuya producción toma como modelo paradigmático el descrédito, la negación con voluntad afirmadora, el cuestionamiento como inercia identitaria sujeta siempre a un devenir especulativo. Lo deducible, si afirmado, cobra valor a partir del instante en que se funda; instante puesto en fuga, acto mismo de nombrarse figurado en el lenguaje que es, al tiempo, simulacro y artificio volcado en el presente. Un presente que avoraza la memoria de que se nutre con valor pretérito; el pasado como afirmación de la memoria en acto del presente: circularidad, retorno de sí, retorno hacia sí: Nadie/ Nada, pues no supone sino un simulacro de retorno: (...) ¿Retorno?/ ¿Retorno a qué y de qué? Nadie es el nombre/ que tu mismo te diste./ Nominación, término que es, a la vez, punto de partida, itinerario recurrente que aventura el espejismo, alfaguara que transcurre detenida en el decurso ahondado de sus aguas: latencia, en fin, de ese pozo-identidad en que figura y donde lo litario- como sostiene el autor- sería suicidarse. Así la memoria: territorio del ensueño, ensueño ella misma: despoblación. Rostros del pasado tan ajenos al recuerdo, tan extrañados, que regresan con la atroz severidad de quien se sabe concernido a dar respuesta del propio y evocado vínculo. Atisbos de apariencia insospechada, fantasmagorías en una lenta y muda sucesión de alumbramientos que acontecen como quien presume inminencias de un paisaje clausurado:  Qué deshabitación/ el ámbito que arropa la memoria,/ aquellas voces que tragó el silencio/ qué tercas en su olvido,/ cuánto humo aventado, qué diluída música/ Una urgencia, entonces, configura el espacio preterido, anuda el tacto a la palabra, late en su interior develamiento, no todo deviene transparencia especulada de artificio. Arde y acompasa y acrecienta el pulso y se extasía y se duele y pide más: es el amor, al fin, quien en sí reúne, como de un metal acrisolado, la sola incandescencia que fulgura en sus versos: De ti me duelo sobre todo, amor./ Falaz conmigo fuiste, como todos. Ave/ del paraíso te soñé  y tus alas/ fueron región para mis avatares/ (...) Amor, perdido amor, duéleme siempre"./  Amor que el desamor engendra, pues de su ausencia, testifica, acrecentado, el desamor que le concede, como del tiempo la oquedad de la memoria, su trasunto. 

 

Materia deducida de una geografía vital itinerante. De un poema a otro esa materia deviene objeto mismo del acto creador, vertebra la fábula increada, se traiciona, se confía al azaroso lance de un tiempo que transcurre y es, al cabo, transcurrido; mujermadrevulva de unas aguas ancestrales, ángel celador de la inocencia, ojo medular de la memoria en el destiempo, aquel cuya mirada interroga: Nada, Nadie. 

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jue

24

oct

2013

El asesino dentro de mí

-¿Has pensado alguna vez que hay muchas maneras de morir pero sólo una de estar muerto?- Con esta frase lapidaria,  el escritor norteamericano Jim Thompson (1906-1977) vertebra la acción de El asesino dentro de mí, novela publicada por el sello Lion en 1952. La historia, trazada sobre la efermiza línea de la marginalidad, transcurre en Central City, localidad petrolera al oeste de Texas. El estilo seco, duro de sus diálogos, directo, la insania de unos personajes precipitados al fracaso contribuyen a crear la atmósfera opresora cuyo contexto revela una crudeza que transgrede el límite acordado de lo humano. De tal manera quedará determinada la relación de fuerzas subyacentes que habrán de desembocar en una escalada homicida imparable a manos de quien, paradójicamente, actúa en nombre de "la ley". Lou Ford, adjunto del sheriff, pertenece a esa nómina de personajes cuya naturaleza psicopática resulta difícilmente olvidable.  La fatalidad extiende así su signo y el pasado deviene, inexorable, al territorio de una fantasmagoría vengadora donde víctimas y verdugos intercambian, con desigual acierto, el verdadero papel que han de jugar sus vidas. Prodigiosa.

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lun

14

oct

2013

Blade Runner

                                                              

                                                                           A Roy Batty

 

 

¿Cúal es la verdadera dimensión de lo humano, el valor de toda identidad? ¿Qué supone la memoria? ¿Es la muerte la única certeza presumible en un mundo de apariencias donde nada refiere sino su imaginario? 

 

La pregunta por nuestro origen, el universo distópico hermosamente reflejado en la incesante lluvia; toda una deslumbradora arquitectura de imágenes llamea en la mirada oscurecida de este film crepuscular.

 

El argumento parte de una novela de Philip K. Dick escrita en 1968 cuyo título, que inicialmente puede parecer estravagante: ¿Sueñan los androides con ovejas electrónicas? apunta al sentido de la búsqueda sobre el ser que somos o que, como evidencia el desarrollo de la historia, creemos ser.  

 

Y el Ojo He visto cosas que no creeríais la mirada del otro naves incendiándose más allá de Orión... el sueño del otro en el que estamos atrapados.

 

La vida es ese instante irrepetido que declina sobre la página del tiempo. 

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jue

03

oct

2013

Crepúsculos

Una cierta inminencia de revelación, una plenitud de acabamiento corresponde a la mirada, ese horizonte visionario que promueve espacios, universos interiores, fronterizos que interrogan con singular perseverancia nuestro propio fundamento. La infinitud, entonces, de  ese instante contemplado es desasirse, vincularse a todo efímero esplendor; tal vez una forma vislumbrada de aniquilamiento. Y aunque nunca llegaremos a su fondo, una visión crepuscular hacia dentro de uno mismo sobreviene, fulgura en el cielo vulnerado de nuestros ojos, nos vulnera.

 

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lun

30

sep

2013

Never Had No One Ever

Para aquellos que contemplan la distancia, el espacio de soledad que alguna vez sufrimos, la ciega moratoria de saberse desvelados y en lo solo de la noche.

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